Preguntas frecuentes

¿Qué hace un arquitecto en el ejercicio liberal de su profesión?

Un arquitecto, por su amplia formación en las universidades españolas, tiene un abanico de posibilidades profesionales muy amplio en el campo de la arquitectura: desde la planificación urbanística hasta el diseño de muebles y objetos, desde la documentación histórica, hasta la investigación técnica en construcción, desde el asesoramiento legal hasta el cálculo de estructuras o instalaciones.

Los servicios más usuales son el diseño y el control en la construcción de espacios arquitectónicos, a todas las escalas: desde el interiorismo hasta los proyectos urbanos, pasando por las viviendas, oficinas, etc. También es usual el asesoramiento técnico, legal o económico en materias como la construcción, la normativa urbanística o la rehabilitación.

En términos generales, cuando sea preciso un comunicado o permiso de obras, lo cual, en la práctica significa que cualquier obra que no sea interiorismo necesita de un técnico. También es obligatoria la firma de un arquitecto en la legalización de una casa, en el planeamiento urbanístico, en los proyectos urbanos y en algunos documentos judiciales o legales.

En fase de proyecto el arquitecto propondrá las soluciones técnicas y de proyecto que crea mejores, de forma objetiva, independientemente de los medios y características del constructor.

Para valorar y licitar la obra, el arquitecto prepara un documento de forma que todos los constructores interesados oferten lo mismo, es decir, lo que promotor y arquitecto han consensuado previamente. Esta es la única forma de tener presupuestos comparables y
fiables.

Finalmente, el arquitecto tiene, entre sus funciones, la de controlar, conjuntamente con el aparejador, la buena ejecución de la obra. Por lo tanto, ha de ser independiente en todos los sentidos, del constructor para poder realizar su trabajo correctamente, en beneficio del promotor.

Solo en el caso que el promotor tenga la plena confianza personal y profesional en un constructor, es conveniente que se le contacte previamente al arquitecto. En ese caso, el arquitecto puede adaptar el proyecto y la obra a las características del constructor.

El arquitecto puede hacer antes de empezar o en fase de proyecto básico:

Un avance aproximado del coste, basado en baremos orientativos en función del tipo de obra y de su superficie construida, que deben ser alterados por múltiples factores como pueden ser la topografía o el tipo de terreno, la localización, las calidades del equipamiento o los acabados, la forma y el tipo de construcción, la coyuntura económica global y local, y bastantes más.

El arquitecto puede hacer con el proyecto ejecutivo:

Un presupuesto estimado que no puede ser precisado antes de realizar las mediciones del proyecto ejecutivo. Los precios se pueden obtener de un banco de precios o de presupuestos previos pedidos a constructores.

Pedir, gestionar y supervisar los presupuestos de los contratistas que opten a hacer las obras

Antes de comenzar la obra:

Una vez pedidos los presupuestos definitivos a los contratistas, estos pueden variar entre sí de forma sustancial, para un mismo trabajo, debido a factores como la experiencia o la situación laboral de los contratistas. El arquitecto pude aconsejar cual de los contratistas es el más adecuado en función de las ofertas económicas, pero también otras características de cada uno de los contratistas.

Sí, actualmente se pueden amortizar las inversiones en un periodo que va de los tres a los doce años, teniendo en cuenta que el desembolso se realiza al inicio, pero también las prestaciones se disfrutan desde el primer momento i, también desde el primer momento, ayudan a no contaminar el planeta.

Además, debe tenerse en cuenta que algunas medidas de sostenibilidad en la edificación ya son obligatorias por ley.

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